El método de Montessori tiene como tesis principal el centrar el aprendizaje en el niño.
Cuando el niño toma decisiones, desarrolla habilidades que contribuirán a su autonomía y autoestima.
Los niños nacieron para aprender, son sistemas de aprendizaje porque son seres pensantes.
Los períodos sensibles son períodos en los cuales los niños pueden adquirir una habilidad con mucha facilidad.
En él se desarrollan los aspectos sociales, emocionales e intelectuales y las necesidades de orden y seguridad.
La Dra. María Montessori (1870-1952) observó que el niño posee dentro de sí el patrón para su propio desarrollo (bio-psico-social). El niño se desarrolla plenamente, cuando se permite que este patrón interno dirija su propio crecimiento. Construye así su personalidad y su propio conocimiento del mundo, a partir de ese potencial interior.
Las neurociencias y la psicología cognitiva confirman hoy los principios generales que sustentan el método Montessori. Un estudio reciente pone de manifiesto las habilidades sociales y académicas superiores de los niños educados en un ambiente Montessori.